Un tremenda profesional de la Universidad del Bío-Bío de Chillán, ha dedicado su vida a la educación infantil. Con 18 años de experiencia en Santiago, Paola nos comparte sus desafíos, aprendizajes y sueños en esta inspiradora entrevista.
Paola Muñoz Ibáñez, oriunda de Parral en la Región del Maule, ha construido una notable carrera en el ámbito educativo en Santiago durante los últimos 18 años. Con un compromiso inquebrantable hacia la educación infantil, Paola ha trabajado en diversas instituciones, incluyendo una experiencia que la marcó profundamente en la Aldea S.O.S. Actualmente, lleva ocho años formando parte del equipo de la sala cuna CAS en la Clínica Alemana. En esta entrevista, Paola nos habla sobre sus motivaciones, desafíos y su visión para el futuro de la educación inicial en Chile.
1.¿Qué te motivó para cambiarte desde Parral a Santiago?
El amor. Mi esposo es ingeniero en ciberseguridad y trabajaba en Santiago. Entonces, era más fácil para mí venirme y buscar trabajo en mi profesión de educadora de párvulos.
2.-Nos mencionaste que la experiencia de tu práctica profesional en la Aldea S.O.S. fue muy significativa para ti. ¿Podrías compartirnos cómo te marcó esa etapa y qué aprendizajes te dejó?
Yo iba con muchas expectativas, quería dar lo mejor. Los profesionales que trabajaban allí, además de la enseñanza, entregaban amor y se preocupaban de que los niños comieran todos los días. Se enviaba leche, se donaba ropa y contaban con ayuda de asistentes sociales y psicólogas. Al finalizar mi práctica, entregué un CD con fotografías de los niños y me di cuenta que no todos tenían computador para verlas. Entonces, imprimí las fotos y se las envié a las apoderadas. Esta práctica me enseñó que no todos los jardines o salas cuna son iguales y que uno debe adaptarse dentro de la profesión.
3.-Durante estos 18 años, has trabajado en diferentes tipos de jardines infantiles y llevas 8 años en la Clínica Alemana. ¿Cuáles crees que son las mayores diferencias y desafíos entre trabajar en un jardín particular y en una sala cuna en una clínica?
Cuando llegué a la sala cuna CAS fue un cambio respecto a lo que venía trabajando en los jardines particulares. Fue un desafío adaptarme a los turnos de los apoderados, las distintas realidades de los niños y trabajar con un equipo muy grande de profesionales: técnicos, manipuladoras de alimentos, nutricionistas, médicos, asistentes sociales, etc.
4.-Comentaste que sientes que tienes pendiente buscar maneras de ayudar a más niños y niñas ¿Tienes algún plan o proyecto en mente para alcanzar este objetivo?
Durante la pandemia se implementó mandar tareas o materiales a las apoderadas para que las realizaran en sus hogares. Quizás podría crear videos y material didáctico, pero no he podido realizarlo por falta de tiempo. El trabajo, ser mamá de dos hijos, ser dueña de casa, esposa y tratar de dejarme un tiempo para mí (tratar de ir al gimnasio) ocupan gran parte de mi tiempo.
5.-Siendo madre de dos hijos, una niña de 15 años y un niño de 10, ¿cómo equilibras tu vida profesional con tu vida personal y familiar? ¿Qué estrategias utilizas para lograr este balance? ¿Tienes actividades sólo para ti?
Trato de equilibrar todo. Mi turno es maravilloso, entro de 7:30 a 16:30 de lunes a viernes y ahora con la reducción de horas, salgo a las 15:30 horas, 3 veces por semana. Mis hijos están en un colegio en Las Condes, así que los paso a dejar y a buscar yo. Un día salen a las 13:20 horas y los va a buscar mi esposo, que almuerza con ellos en casa. Además, tienen actividades deportivas como fútbol y hockey, donde nos organizamos con mi esposo para llevarlos. Los días que salgo temprano trato de ir al gimnasio, hacerme las uñas o de vitrinear sin culpa. No cocino, pero tengo la ventaja de que a mi esposo le gusta cocinar. Él está con teletrabajo desde hace cuatro años y trata de combinar sus reuniones con algunas tareas de la casa. En eso, creo que somos un buen complemento.
6.-Eres parte de la comunidad “Somos Únicas” de la Clínica Alemana. ¿Qué significa para ti formar parte de esta comunidad y cómo ha impactado en tu vida personal y profesional?
El programa Somos Únicas me abrió los ojos y me hizo ver que no por trabajar fuera de casa soy una mala madre o esposa. Cuando hice el curso, me inscribí a pilates, aunque no me gustó, pero ahora trato de ir al gimnasio dos veces a la semana. También me preocupo de hacer cosas para mí, como ir a la peluquería, hacerme las uñas, algún regaloneo más que merecido.
7.-Mirando hacia el futuro, ¿cómo te gustaría que evolucionara tu carrera como educadora de párvulos y cuál es tu visión para la educación inicial en Chile?
Creo que tanto el gobierno como los padres deben darse cuenta de la importancia de la educación inicial. Hay un proyecto que no está bien planteado porque deja la responsabilidad de educar y cuidar a los niños a guarderías, vecinas, amigas, etc. Si quieren mejorar, quizás deberían subsidiar a las salas cuna y jardines para que todos tengan la posibilidad de llevar a sus hijos a estos centros. Los jardines de Integra o Junji no cubren el real número de niños que necesitan esta educación.
