En Somos Únicas, cada año el Día de la Madre nos invita a detenernos, respirar hondo y reconocer algo mucho más profundo que una celebración comercial: la fuerza transformadora del cuidado. No solo el cuidado que las madres entregan a diario con amor incondicional, sino también el cuidado que todas las personas —mujeres, cuidadoras, profesionales de la salud, amigas, compañeras— ofrecemos y necesitamos.
Porque cuidar no es solo una tarea. Es una actitud frente a la vida. Es acompañar, sostener, escuchar, abrazar con presencia y proteger con sabiduría. Y si bien históricamente el cuidado ha estado ligado a las madres y a las mujeres, hoy más que nunca necesitamos hablar de cuidado como un valor colectivo, que cruza edades, géneros y roles.
Existen muchos tipos de cuidado:
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Cuidado físico, que se expresa en la alimentación, el descanso, los controles médicos y el ejercicio.
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Cuidado emocional, vital para mantener relaciones sanas y una buena salud mental.
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Cuidado comunitario, que se teje en redes de apoyo entre mujeres, familias y comunidades.
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Cuidado de una misma, el más postergado y a la vez el más urgente.
En este Día de la Madre, celebramos a todas aquellas que cuidan. A las madres biológicas y del corazón. A las abuelas, tías, madrinas, cuidadoras, profesionales de salud y a quienes, desde la ternura y la constancia, sostienen la vida en su forma más pura. También a las que aprendieron —a veces con culpa, a veces con valentía— a cuidarse a sí mismas sin sentirse egoístas. Porque el autocuidado no es un lujo, es una necesidad. Y porque no podemos cuidar de otros si no aprendemos a priorizarnos también.
Esperamos que hayan recibido, más que flores, reconocimiento. Más que aplausos, construyan redes. Más que idealizar el rol materno, validemos las múltiples formas de maternar y cuidar.
Desde Somos Únicas, abrazamos todas esas formas de cuidado. Porque en ellas se juega no solo la salud, sino también la posibilidad de vivir una vida más humana, más justa y más plena.
